Trabajar más de 55 horas por semana aumenta un 35 % el peligro de fallecer por una enfermedad cardíaca

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La OIT y la OMS lo confirman: Las jornadas laborales de más de 55 horas a la semana provocaron 745.194 defunciones debidas a accidente cerebrovascular y a cardiopatía isquémica en 2016, una cifra superior en un 29% a la del año 2000.

Un reciente estudio de revisión sistemática realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala con pruebas consistentes, la existencia de un mayor riesgo de cardiopatía isquémica e ictus para aquellas personas que realizan jornadas laborales de más de 55 horas a la semana, en comparación con aquellas que dedican jornadas laborales de horario estándar (entre 35-40 horas/semana).

El artículo presenta las estimaciones sobre la exposición mundial, regional y nacional a jornadas laborales prolongadas, y ha tenido en cuenta los datos de 194 países: respecto a las cargas atribuibles de cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular, 183 países han sido analizados, teniendo en cuenta factores como sexo y edad, en los años 2000, 2010 y 2016.

Análisis mundial sobre la pérdida de vidas y de salud derivada de las largas jornadas de trabajo

La OIT y la OMS  en este análisis mundial sobre la pérdida de vidas y de salud derivada de las largas jornadas de trabajo, señalan que en 2016, 398.000 personas fallecieron a causa de un accidente cerebrovascular y 347.000 por cardiopatía isquémica como consecuencia de haber trabajado 55 horas a la semana o más. Los datos del estudio también señalan que entre 2000 y 2016, el número de muertes por cardiopatía isquémica debidas a las jornadas laborales prolongadas aumentó el 42%, mientras que el incremento en el caso de defunciones por accidente cerebrovascular fue del 19%.Los datos registrados muestran que estos problemas de salud laboral:

  • Afectan más a los hombres, ya que el 72% de las personas fallecidas por esta causa (accidente cerebrovascular y cardiopatía isquémica) eran varones.
  • Igualmente, existen más decesos en personas que viven en las regiones del Pacífico Occidental y de Asia sudoriental.
  • Se ven más afectados los trabajadores de mediana edad o mayores, ya que la mayor parte de las muertes registradas correspondieron a personas de entre 60 y 79 años que habían trabajado 55 horas o más a la semana cuando tenían entre 45 y 74 años.

Las cifras muestran que alrededor de una tercera parte de la morbimortalidad estimada total relacionada con el trabajo a causa de accidente cerebrovascular y cardiopatía isquémica se debe a jornadas laborales prolongadas, lo que queda demostrado que las largas jornadas de trabajo son el factor de riesgo que más contribuye a aumentar la carga de enfermedades ocupacionales, es decir, forma parte de los riesgos psicosociales asociados al trabajo. No sólo se produjeron 745.194 muertes: sino que 23,3 millones de personas sufrieron discapacidades por cardiopatía isquémica e ictus.

El estudio también muestra como resultado que trabajar 55 horas o más a la semana aumenta un 35% el riesgo de presentar un accidente cerebrovascular y en un 17% el riesgo de fallecer a causa de una cardiopatía isquémica con respecto a una jornada laboral de 35 a 40 horas a la semana.

Teniendo en cuenta que, como la OIT y la OMS señalan en el informe, el 8,9% de la población mundial trabaja jornadas de más de 55 horas a la semana (un total de 488 millones de personas), la tendencia inevitable será un incremento en el número de personas que corren riesgo de sufrir discapacidades o fallecer por motivos ocupacionales como los señalados.

La OMS y la OIT estiman que la exposición a largas jornadas laborales (≥ 55 horas/semana) es común y causa de cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares. Por ello, la protección y la promoción de la seguridad y la salud de los trabajadores requiere intervenciones y actuaciones urgentes para reducir las peligrosas jornadas de trabajo prolongadas que producen efectos devastadores para la salud.

Fuentes:

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