Invertir en salud mental, un valor seguro

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Incluyendo la salud mental dentro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, estamos creando riqueza y desarrollo. Invirtiendo en la salud mental estamos asegurando el retorno de la inversión.

Hoy, 10 de octubre, se celebra el “Día Mundial de la Salud Mental” y lo hacemos en un momento marcado por el impacto de la pandemia a lo largo y ancho del mundo. Las repercusiones y alcance que la covid-19 tendrá sobre la salud mental todavía hoy son desconocidas, pero comienzan a reflejar sus impactos en las clases sociales más desfavorecidas y en los grupos más vulnerables.

Intermón Oxfam alertó de que, a nivel mundial, la Covid-19 podría incrementar en 500 millones el número de personas en la pobreza. En España, se estima que 10,8 millones de personas podrían verse afectadas si no se aplican medidas. La pandemia está agravando las desigualdades sociales ya que las personas con bajos recursos son las que más están sufriendo la pérdida de empleo e ingresos. Lo cual también parece estar afectando a la protección de la salud de estos grupos. Según Save the Children, el 93% de los hogares que perdieron más de la mitad de sus ingresos debido a la pandemia expresaron dificultades para acceder a los servicios de salud.

Existen multitud de estudios que demuestran la existencia de correlaciones entre salud mental y desarrollo (individual, nacional e internacional). Si el objetivo es buscar un desarrollo mundial se torna prioritario invertir en cuidar la salud mental de las personas y de las poblaciones. Multitud de estudios evidencian claras relaciones entre la mala salud mental y las desigualdades en logros: educativos, de ingresos, nutricionales, de vivienda y de apoyo social.

¿Por qué invertir en salud mental es un valor seguro en un momento de incertidumbre como el actual?

La salud física y la salud mental están interrelacionadas. Sin garantizar la salud mental de las personas no podemos garantizar la salud de las poblaciones, ni lograr un desarrollo sostenible. El mantenimiento y la mejora de la esperanza de vida en los distintos países está estrechamente vinculada a la promoción de la salud y el bienestar de las personas.

La realidad es que veníamos de unos antecedentes marcados por la falta de inversión y el escaso interés en la relevancia de la salud mental como principal promotor del bienestar mental y psicológico de las personas y de las sociedades.

“Las personas con trastornos mentales graves mueren de 10 a 20 años antes que la población general” (OMS, 2019).

Se calcula que el riesgo de suicidio para toda la vida es de un 4% entre las personas con trastornos del estado de ánimo, de un 7% entre las personas con dependencia del alcohol, de un 8% entre las personas con trastorno bipolar y de un 5% entre las personas con esquizofrenia (OMS, 2019). Algunas de las consecuencias derivadas de la pandemia como son: la pobreza, el desempleo, las pérdidas de seres queridos, la ruptura de relaciones, los problemas jurídicos o laborales o el aislamiento social, entre otros…podrían influir en la tasa de suicidios.

El año pasado, el día mundial de la salud mental estuvo focalizado en la importancia de la prevención del suicidio. En el caso de España, las estadísticas muestran que el suicidio es desde el año 2007 la primera causa de muerte entre las causas “no naturales”, presentando una media de alrededor de 10 suicidios diarios. Entre las personas de 25 y 34 años, el suicidio conforma la segunda causa de mortalidad por detrás de la debida a tumores.

La pandemia nos debe hacer replantearnos una economía menos desigual, poniendo el foco en las personas. Mejorando el bienestar, asegurando y protegiendo los derechos humanos así como las condiciones laborales y atendiendo a la prevención de los trastornos mentales. Potenciando la inversión en la protección social y el acceso a los servicios de salud.

“Las tasas de profesionales de la salud mental oscilan entre menos de 2 por cada 100 000 habitantes en países de ingresos bajos y más de 70 por cada 100 000 habitantes en países de ingresos altos”. (OMS, 10/2019)

Todo ello, resalta así mismo la importancia que tiene el contexto en: la prevención, promoción e influencia sobre la salud mental. Según Lancet (2018), cada año se pierden más de 12 mil millones de días hábiles debido a enfermedades mentales. Entre los años 2011-2030, esto le costará a la economía global $ 16 billones de dólares en pérdida de rendimiento económico, más que el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias combinadas.

La inversión en mejoras del entorno físico, social y cultural puede ir ligada a grandes contribuciones para el bienestar general de las sociedades.  Incluyendo la salud mental dentro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, estamos creando riqueza y desarrollo. Invirtiendo en la salud mental estamos asegurando el retorno de la inversión.

“Por cada $ 1 dólar estadounidense (USD) invertido en enfermedades mentales comunes, como la depresión, produce un retorno de $ 3-5 USD. La investigación ha demostrado que existen soluciones rentables para la prestación de atención de salud mental incluso en entornos de bajos recursos” (Lancet, 2018).

La OMS alerta de que, según la experiencia adquirida en emergencias pasadas, se espera que las necesidades de apoyo psicosocial y en materia de salud mental aumentarán considerablemente en los próximos meses y años, por lo que invertir en programas de salud mental en el ámbito nacional e internacional es ahora más importante que nunca.

Podríamos entender que dentro del concepto de salud encontramos diferentes áreas que se establecen con respecto al tratamiento y abordaje de la misma. Todas ellas se encuentran solapadas entre sí y resulta complejo establecer límites entre dichas disciplinas (Buela-Casal,G., Carrobles, J.A., 1996). Lo que está claro es que el afrontamiento de los nuevos retos derivados de la pandemia y del desarrollo sostenible se torna complicado sin la colaboración, el compromiso, la cooperación entre los distintos agentes (empleadores, gobiernos, medios de comunicación, sistemas comunitarios…) y la inversión.

 

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#PrevenirEsNuestraResponsabilidad

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Convencidos de que las personas son la pieza fundamental de toda organización, nuestro objetivo es cuidar la salud psicosocial de los trabajadores y lograr entornos laborales saludables acompañando a los servicios de prevención en esos procedimientos para mejorar la calidad de vida laboral de los trabajadores y aumentar la eficiencia de las empresas.

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