¿Cómo gestionar el impacto emocional en la reincorporación de los trabajadores tras el COVID-19?

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¿Hemos pensado qué medidas preventivas de gestión psicosocial vamos a adoptar para minimizar los riesgos psicosociales derivados de la crisis por COVID-19?

En estas últimas semanas, hemos visto cómo se han modificado muchos de los hábitos que teníamos instaurados de forma casi automática en nuestra vida, dada la la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19.

La mayoría de estos hábitos han sufrido cambios debido al nuevo panorama empresarial y profesional que el virus ha generado para la gran mayoría de la población, modificando sustancialmente nuestras condiciones de trabajo.

Nos hemos adaptado en tiempo récord al teletrabajo, hay empresas que han solicitado ERTES, otras se han visto obligadas a reducir sus plantillas, hemos visto incluso a empresas cambiando su actividad y con ello modificando sus procesos y metodologías de trabajo.

Se han producido una serie de cambios a nivel de organización del trabajo, que requerirán que desde el área de Prevención se realicen nuevas evaluaciones de riesgo para estas nuevas funciones y tareas, y de evaluaciones psicosociales en todos los casos.

Los EPI que tanto estamos acostumbrados a manejar desde Prevención, han cobrado mayor protagonismo estas últimas semanas, puesto que se han de proporcionar a toda la población como medios de seguridad y protección ante el riesgo biológico de contagio.

Es evidente que cuando pase el riesgo biológico llegará el psicosocial, y ello no solo va a depender de los factores organizativos, sino también de las variables individuales. ¿Hemos pensado cómo vamos a proteger la salud psicológica de nuestros empleados y qué medidas preventivas de gestión psicosocial vamos a adoptar para minimizar los riesgos psicosociales derivados de la crisis derivada del COVID-19? ¿Cómo deben ser los “EPI emocionales” que las empresas también deben de empezar a preparar para la vuelta o reincorporación laboral de sus trabajadores?

La incorporación emocional de nuestros empleados en esta vuelta a la “nueva normalidad”

Las organizaciones deben empezar a valorar cómo va a ser esa incorporación emocional de los empleados a esta “nueva normalidad”, ya que muy probablemente, haya una gran parte de la población a la que esta crisis sanitaria le genere una secuela emocional o psicológica. Personas con procesos de duelos, con miedos al contagio, e incluso personas que les está empezando a dar miedo salir a la calle son alguno de los ejemplos que muy probablemente nos vamos a encontrar en nuestro entorno profesional.

¿Estamos seguros de que nuestros trabajadores se encuentran preparados psicológicamente para retomar sus competencias profesionales?

Si algo tenemos claro en affor, desde hace ya más de 10 años, es la necesaria apuesta por la prevención psicosocial para conseguir entornos de trabajo salubres y ahora, más que nunca, estamos convencidos de que se hace necesario que valoremos cómo se encuentran nuestros equipos de trabajo, a nivel psicológico, para asegurarnos de que puedan retornar en buenas condiciones.

Medidas y herramientas de gestión emocional de forma preventiva

En este contexto, tenemos el reto y la responsabilidad de impulsar, como gestores de salud, planes de acompañamiento psicológico a empleados, donde podamos ofrecerles medidas y herramientas de gestión emocional de forma preventiva.

  • La colaboración con los Servicios de Prevención es clave, y específicamente sería interesante integrar al área de Vigilancia de la Salud en este plan de reincorporación para garantizar que la salud psicológica de nuestros colaboradores es adecuada.
  • Poder establecer un estudio o valorar el estado psicológico en el que se encuentra el trabajador de cara a la reincorporación post crisis sanitaria, se configura esencial en estos momentos de cara a garantizar la vuelta a la normalidad de la organización.
  • Planes de acompañamiento y apoyo psicológico, como el Programa de Ayuda al Empleado (#pae) para testar el estado de salud global del equipo, y al mismo tiempo cumplir con la función de “epi emocional”. Que el empleado pueda tener una atención 24/7 de profesionales de la psicología sanitaria, que no solo van a dar respuesta individual al problema, ayuda a las organizaciones en tiempo real a crear un mapa de cómo están emocionalmente nuestros empleados, o si hay algún riesgo de tipo psicosocial.

Minimizar riesgos en todo caso, puede ser una buena y prudente herramienta de cara a la vuelta a la normalidad. Nuestros departamentos deben estar dotados de herramientas de gestión emocional, que puedan ser útiles para poder medir cómo se encuentran emocionalmente nuestros empleados y proporcionar en los casos en los que sea necesario recursos de acompañamiento para esta nueva reincorporación laboral.

*Artículo escrito por  Mª Carmen Rodríguez, directora del área de Psicología de affor.

#EsteVirusLoParamosUnidos  #CuidarLaSaludEmocionalNoEsUnaOpción

#PrevenirEsNuestraResponsabilidad  #JuntosSaldremosAdelante #SomosComunidadPRL

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